“Shit… I’m waiting for
the sun to shine”
Escribo esa
oración en la pared, cuando Diego enrola el último paragua que nos queda. El sol entra por la ventana sin vidrio y nos
calcina los cuerpos desnudos, descompone los restos de pollo asado, calienta el
último pack de chelas. Miro su
espalda pálida, las marcas de mis rasguños, los golpes de los pacos, las pequeñas cicatrices de vida.
Me acerco, lo voy a tocar… Y me arrepiento.
Él enciende
el pitillo y lo cala profundo. El olor a bencina azota mi cara y él se ríe con
mi gesto. Todavía tiene sangre en la comisura del labio.
-Tenemos
que bañarnos-dice y me entrega el cigarro. Le doy una calada y me siento como
el Coyote del Correcaminos, cuando le cae un yunque en la cabeza. El golpe me
manda al suelo, knock out.- Oye, en serio.
-Sí sé,
huevón-respondo de mal genio. Él se ríe, se acerca, me besa. Lo odio.
-Pero no te
enojí –me quita el cigarro y lo apaga en el suelo, lejos de la manta que
improvisa una cama en ese lugar. Entonces me mira a los ojos, los tiene
enrojecidos, pero verdes. Nunca dejan de ser verdes.
De pronto
toma mi cintura y de improviso me alza, me besa con ferocidad y yo le respondo
del mismo modo. El calor lo hace transpirar y de pronto le sangra la nariz. Se
ríe, yo paso mi lengua por sus labios, me como su sangre, la saboreo sin saber
bien qué debo sentir, qué debo pensar, qué debo hacer. No me importa a mí, a él
tampoco.
-¿Y si nos
bañamos como los gatos? –pregunta y me recuesta nuevamente, besa mi cuello,
lame mi busto y recorre con su lengua de serpiente hasta mi ombligo. Me río
porque me hace cosquillas, luego suspiro y pierdo mis dedos en su pelo que
alguna vez fue azul.
Venus
parece un lugar exótico para explorar, sin embargo allí se pierde con seguridad.
Me mira con astucia mientras recorre mis grietas; entretanto esquivo el sol en
mis ojos y muerdo la comisura de mis labios disfrutando de su travesía. Me
convierto en un gato y ronroneo mientras él limpia mis rincones, me besa, me
toca sugerentemente. Mis uñas se marcan una vez más en sus hombros y entonces
soy un tigre, un felino calculador que lame la punta de sus dedos, cada uno de
ellos, los soplo y me deslizo sigilosa acorralándolo: Está perdido. Ambos lo
estamos.
Bajamos de Cerro Alegre, son más de las tres de la tarde. Mi mochila y la suya están vacías, él
va al Líder, yo al Mayorista. Nos juntamos a las siete y media en la plaza
Aníbal Pinto. Su mochila va llena, la mía también. Él tiene un corte en la
mejilla.
-¿Qué te
pasó?- le pregunto mientras saco de mi mochila una botella de vodka, me quito
el pañuelo del pelo y lo empapo en alcohol. Se lo pongo en la herida y él hace
un gesto de dolor-. Te aguantas huevón- digo seria- ¿Te pilló un guardia?
-No pasó
nada, oh –dice. Sonríe, sé que está mintiendo-. Cacha.
Saca de su
bolsillo tres billetes azules y hace bailar a Arturo Prat frente a mis ojos. Le
doy un golpe en la cabeza y se queja. Tomo un sorbo de la botella que abrí
recién, le ofrezco, bebe. Carraspea antes de guardar los billetes y volver a
hablar.
-Te invito
a tomar tequila.
-Guarda esa
plata, tengo copete en la mochila.
-Vamos, oh.
Nunca salimos. Vamos. Comamos una huevada y vamos a tomar tequila.
-Puta,
podemos usarla pa’ ir a bañarnos mañana. No sé, pa’ la semana.
-Mañana va
a ser otro día –sonríe y se me acerca coqueto-. Podemos comprar cigarritos felices…
Me río y le
doy un beso.
Cae la
noche en Valparaíso. Comemos en el Telepizza con los punks y ellos nos invitan
a las chelas. Pasa el rato, algunos cabros se van a la okupa, los otros hacen
lo mismo que nosotros en la tarde y se cagan a universitarios pijos que no se
pueden sus culos después de tres cervezas. Diego y yo estamos en la subida
Ecuador… Llevamos 6 tequilas cada uno.
-Quiero
vomitar- digo riéndome. Me devuelve una sonrisa ligera, desganada. Está pálido
y transpira mucho.
-Deberíamos
irnos ya. Ni un brillo que nos cachen por escandalosos –dice. Tiene razón.
-Dale,
vamos.
Caminamos
un rato para despejarnos y nos disponemos a subir a Cerro Alegre. Apenas
llegamos arriba de la escalera de piano, cuando cae de rodillas al suelo. Me
río de él.
-Qué
miserable…
Él se ríe y
de pronto tose sangre. Presiona su vientre, hace una mueca de dolor y entonces
me doy cuenta de que es grave. Está más pálido que antes.
-Oye,
ándate.- dice. Lo empujo y le abro la chaqueta: Su polera está bañada en
sangre. La levanto y caigo de rodillas a un lado. Vomito antes de volver a
mirar.
-Vamos a la
posta.
-No seas
huevona, ándate a la casa.
-Sí, mira,
me voy corriendo…
Los pacos
se acercan patrullando, se escuchan desde lejos. Parece que toda la ciudad de
mierda se quedó en silencio.
-Puta la
hueá, ¿qué hago? Voy a buscar a los pacos pa’ que nos ayuden…
-Estay curá’.
Ándate a la casa.
-Ni cagando.
Ya, ¿te podí’ parar? Vamos, vamos con los pacos.
Me acerco,
intento moverlo, pero no me puedo su cuerpo. Él menos.
-¿Cuándo pasó
está hueá? ¡por la chucha, Diego culia’o!
-En la
tarde. No te preocupes… Quería pasar un rato más contigo- me sonríe y cierra
sus ojos. –Hace frío. Ándate ahora o te vas a resfriar.
-No hueí,
Diego, no te vay a morir aquí. No aquí, no ahora, ¿me escuchaste?
-Ándate a
la casa, por la chucha, Paula culiá.-dice apenas con un hilo de voz.
-No te mura’i
hueón, por favor, reacciona- lo muevo para que abra los ojos, pero solo consigo
que gruña.- No me voy a mover de aquí hasta que te pares y vayamos a…
-¡Ándate,
conchatumadre!- grita. La ciudad recupera su sonido. Hay balazos cerca, sirenas
de pacos, huevones corriendo en todas partes para que no les quiten la merca.
La PDI suelta a los perros y yo ando cargada. No puedo dejar que me pillen.
-Hijo de
puta.- le digo y me acerco a darle un beso. Corro cerro arriba sin esperar su
respuesta y me refugio en nuestra casa, en el cuartucho más seguro de una casa
que se quemó en lo alto y a la que llamamos nuestra. Al rato se pone a llover y
me quedo dormida contra la pared. Cuando despierto no hay sol y sigue lloviendo.
Miro al frente y debajo de mi frase, hay otra:
“Thank god for the
rain to wash the trash off the sidewalk. –D.”
Me pongo a
llorar. Taxi Driver era nuestra película favorita.
No comments:
Post a Comment